16 de febrero de 2013

Cazadores de Sombras Publicación Nº 79


La pelirroja saltó sobre él y a punto estuvo de tirarlo al suelo. Él dio un paso hacia atrás y recuperó el equilibrio.
-¡Simón!-Gritaba Clary a su oído- ¿Cómo entraste? ¿Qué haces aquí? Dios, no me lo puedo creer.
-Tranquila, Clary. Solo he podido entrar, no pasa nada.
-Pero ¿Cómo has podido entrar?
Justo cuando la chica de los ojos verdes hacía su pregunta, su hermano y Jace aparecieron hablando, con el chico de los ojos dorados riendo y el otro solo mirándolo serio. Cuando Jace vio a Simón, se paró en seco y lo miró extrañado.
-No lo sé, Clary. Ha sido Izzy la que me ha hecho entrar.
Isabelle que estaba apoyada en la pared, recibió la mirada de agradecimiento de Clary, y los dos pares de ojos de los cazadores de sombras pidiendo respuestas. Ella interceptó cómo la miraban su hermano y el semi-demonio, así que los miró desafiante.
-Izzy. Tenemos que hablar-fue lo único que dijo Jace.
Ella se incorporó y fue hasta su hermano. Caminaron unos pasos y cuando Jace supo que nadie los oiría comenzó a hablar:
-Mira. Sabes tan bien como yo que el instituto no es un lugar para chupasangres. Es más, sabes perfectamente que no es para subterráneos, ¿Qué hace Simón aquí?
-Simón está aquí porque yo lo he querido.
-Ya. ¿Pero cómo has podido meterlo aquí?
-Quité las salvaguardas por un momento.-dijo Izzy encogiéndose de hombros.

27 de enero de 2013

Cazadores de Sombras Publicación Nº 78


Un rato después, Simón aparecía en la puerta del instituto.
-Hola, Izzy.
-Vamos, entra. No te quedes ahí parado-dijo cogiendo su brazo.-
-¡Espera!-Se soltó del agarre de Isabelle- Izz. Soy un Vampiro, no puedo entrar. Es un lugar sagrado…
-Anda, calla. ¿Dónde crees que traía a mis novios vampiros?-Sonrío pícaramente, volvió a sujetarlo y lo llevó dentro.
Al entrar, Simón recordó. Volvió a vivir todo aquello de antes. Mucho antes de que le convirtieran en un vampiro. Recordó a Clary. Con un vestido de Izzy. La recordó sobre él, mientras dormían. Recordó su bloc de dibujo, donde estaba Jace. Les recordó, mientras abría la puerta del cuarto de Clary, allí, besándose. En ese momento le había dolido. Mucho.
-Hacía mucho que no venía por aquí.-dijo mirando a las lámparas de piedra de luz.-Puede que demasiado para acordarme…
-No te tortures.
Isabelle tomó la mano de Simón y subieron al ascensor.
Cuando llegaron a la planta donde todos estaban, Clary estaba ante el ascensor poniéndose un cinturón de cuero negro, y fue la primera en ver a Simón. Sus verdes ojos se agrandaron hasta límites insospechados, y la boca creó una grande ‘O’. Sus manos soltaron la hebilla del cinturón y salió corriendo a su encuentro. Los brazos del hijo de la noche se abrieron para recibir a su amiga.

29 de diciembre de 2012

Cazadores de Sombras. Feliz Navidad


Clary estaba sentada en la mesa, junto a Jace. Llevaba un vestido verde de terciopelo, que era tradición de Nefilims los días de navidad. Para las mujeres, vestidos verdes, y para los hombres, podían preferir entre el equipo de combate, o un traje de noche. Eran bastante parecidos a los de los Mundanos, pero a diferencia de los suyos, los de los cazadores de sombras tenían runas rojas en los bordes del cuello y doradas en las muñecas, como gemelos. Éste último fue el que eligió Jace.
Izzy iba con un vestido de seda, con mangas cortas, abierto por la espalda y el vuelo del vestido le llegaba hasta cuatro centímetros por encima de las rodillas.
El de la chica pelirroja era más sencillo. Eran unas mangas hasta las muñecas, con el corte del vestido por las rodillas y unas medias fuertes, para tapar el frio.
Alec llega en ese momento con Magnus. Alec llevaba el mismo traje que Jace, pero se había puesto una pequeña gargantilla de cuero, con símbolos  triviales. Y Magnus, llevaba unos pantalones de cuero negro, una camiseta de franjas de colores: rojo carmesí, azul eléctrico, verde lima, amarillo limón, fucsia…
Tenía los ojos pintados de un rosa intenso y purpurina por todo el pelo.
-Bueno, chicos.-dijo Clary-Voy a buscar a Sebastian y nos ponemos a comer.
Habían ido a casa de Clary. Jocelyn y Luke tenían que ir a Idris a hacer algo para la Clave. Así que Simón podía cenar, o beber, con ellos. Él estaba en el baño, llevaba lo normal en un mundano, un traje de noche y ya está.
La chica pelirroja salió a fuera a buscar a su hermano para cenar. Sebastian era el único que había escogido el equipo de combate.
Su pelo blanco contrastaba con el negro.
-Hey, Sebastian, vamos a cenar. ¿Vienes?
-Ahora mismo.
Entró ella sola y se sentó sobre el regazo de Jace.
-Ahora viene. Supongo que tendrá que hacer algo importante.
Sebastian entra cinco minutos más tarde y se sienta en la mesa.
Un pollo asado reposaba sobre la tabla de madera, por suerte, Clary sabía cocinar y no le había dejado a Isabelle entrar a la cocina.
Ya había repartido el pollo cuando el timbre sonó de forma irritante y dura.
Clary mira en silencio a Jace y a Izzy y se levanta.
Cuando abre la puerta, dos bocas sonríen con caninos algo más largo de lo normal.
-¡Hola, Clary!-dijo Maia- Perdonar que viniésemos sin avisar, pero en el último momento nos hemos dado cuenta de que estábamos solos en navidad.
La chica pelirroja estaba alucinando y sonriente.
-No pasa nada, entrar. ¡Simón! Son Maia y Jordan, han venido a cenar con nosotros.
-¡Vale!-se oyó desde la cocina.
-Pasar.
Maia llevaba puesto unos vaqueros y una camiseta verde muy ceñida con el símbolo de la paz en negro y una chaqueta también negra. Jordan iba más o menos igual. Vaqueros y una camisa negra, pero en ella no había ningún dibujo, tan solo el logotipo de la marca de la camisa y una chaqueta de esas que usan los moteros.
-Bueno, ya estamos todos ¿No?
Nadie negó, así que Clary fue a por dos sillas, platos, cubiertos y vasos para los nuevos llegados.
Después de cenar, Clary se dirigió al lado del árbol de navidad.
-Hay que encender el árbol todos juntos.
-Eso es absurdo.-dijo entonces Jace- Lo del árbol, digo. No entiendo eso de ‘el gran encendido del árbol de navidad’, no es algo tan importante.
Clary le lanzó una mirada iracunda que le cayó.
Todos se levantaron y fueron junto a Clary para encender el árbol.
-Hace mucho que no encendía un árbol de navidad-dijo Maia con el corazón en un puño.
-Yo también.-confesó Jordan.
-Bueno, mejor tarde que nunca-los animó Simón.
-Por cierto, vampiro.- interrumpió Jace- La próxima vez que comamos juntos, te agradecería que bebieras tu sangre en otra mesa…
-¡Jace!-lo rió Clary-Hoy no, que es navidad.
Clary se dirigió al enchufe de las luces y conectó el cable a la corriente.
Las lucecitas se encendieron, dando tonos verdes, rojos y azules a los rostros de los presentes.
-¡Wou!-solo dijo Magnus
-Feliz navidad, chicos.
-Feliz navidad.
-Sigo diciendo que es una tontería-dijo el chico rubio.
-¡Jace!-lo acusaron todos a la vez



Feliz navidad a todos.

Pulicidad

Ya he hablado de mi primo, Experto NintendoDS, el cual me ha propuesto un trato:
Publicidad en ambos blogs.
Así que allá vamos:
Si les gustan los juegos y te interesan algunos trucos, o necesitas ayuda en alguna parte, mi primo puede ayudarte en Trucos de Nintendo DS y Play Station 3 En ese blog, puedes ver lo que tiene puesto, que por el momento no es mucho, o hacerle preguntas, él investigará mucho y con ahínco para encontrar una buena respuesta, la cual, luego, hará una publicación con lo que ha encontrado para contestar a aquella pregunta que formulamos.
Por desgracia, no tiene una buena ortografía. Así que pronto entraré yo en acción.
Espero que vuestras dudas se resuelvan con mi primo.

Lo que más hace, este personaje, que se hace llamar mi primo... Es que se informa de los juegos y publica las novedades, enseña nuevas consolas que pronto estarán en venta.
Vamos, que informa.
Espero que les guste este blog. (Fui yo la que le ayudé a crearlo, por si lo queríais saber ;D)

11 de noviembre de 2012

Cazadores de Sombras Publicación Nº 77


Jace y los demás estaban sorprendidos. ‘Está claro’ Pensó el chico de los ojos dorados ‘No es la misma Clary que conocí.’
-Muy bien-dijo Magnus separándose de Alec por primera vez desde que habían llegado- Clary tiene razón. Esto no puede seguir así. Moriremos todos si no pedimos ayuda. Además, según lo que nos ha dicho Clary hace un tiempo, esos subterráneos no obedecen a la Clave, la tolera de puertas para afuera, pero por dentro, estoy seguro de que aborrecen a los cazadores de sombras.
La joven pelirroja envió al brujo una mirada de agradecimiento y comprensión.
-Pues entonces,- tomó la palabra Izzy- en marcha. Puede que no tengamos la ayuda de los cazadores de sombras, pero la manada de Luke sí nos ayudará. Por lo menos, Luke, Maia y Jordan. Y como Luke es el jefe de la manada, de seguro serán refuerzos. Jocelyn… De Jocelyn tengo dudas, dejó hace muchos años atrás la caza de los demonios, pero por su hija, sí luchará. Con Simón se puede contar. Así que… ¡Vamos a defendernos!
Terminaron de comer y recogieron la mesa. Luego fueron a la sala de entrenamiento, en la planta superior.
Jace cortó la cuerda que había en el techo, junto a una viga para el entrenamiento de Clary, para nadie sabe qué. Izzy cogió su móvil, ya que Clary lo había perdido y llamó a Simón. Tras unos pitidos, Simón descolgó el teléfono.
-Simón.
-Tranquila, Izz. Estoy bien.
-No es eso. Hemos decidido contraatacar contra los Cullem.
-¿Qué? Esos tíos tienen hombres-lobo de su lado.
-Lo sabemos, hemos decidido llamar a Luke, Maia y Jordan.
-Oh. OK. ¿Quieres que vaya?
-Por favor.

3 de noviembre de 2012

Cazadores de Sombras Publicación Nº 76


Esperaron a la comida antes de avisar a todos. Pusieron la mesa y cuando sonó el timbre Jace bajó a pagar y recoger los alimentos.
Clary fue a llamar a todos y se sentaron en una mesa del salón.
Cuando llegó el muchacho quedaron petrificados, fríos como el hielo.
-Bueno.- dijo Jace- Ya que el anterior plan no ha funcionado muy bien, hay que hacer otro.
Izzy tomó la palabra:
-Un contraataque…, creo que la mejor defensa siempre es un contraataque, o eso es lo que dicen.
Clary recuerda haber oído eso muchas veces, en las películas se dice mucho.
-Vale-Continuó Jace- ¿Os parece bien?- todos asintieron- Perfecto. Entonces, ahora toca decidir la forma de atacar.
Clary se levantó de un salto, derramando algunos vasos con cerveza, alcohol, bebidas energéticas, agua y líquidos de color.
-¡Ataque!- gritó ella- Tenemos que llamar a los demás. Esto no puede continuar así. Nos mataran a todos si vamos solos. Debemos avisar, aunque sea solo a algunos nefilims y a la manada de Luke. Tener en cuenta que ellos también tienen licántropos para protegerse. Si por mí fuera, esto no habría ocurrido. Pero como no podemos volver al pasado, debemos seguir de la manera más prudente y beneficiosa para nosotros.

30 de octubre de 2012

Taller de escritura.

Me ha mandado el texto (¡Ole, ole y ole!)
Y os lo dejo aquí. Gracias a todos.

La muerte de la escritora - Clary

Iba hacia el ayuntamiento para los papeles que me pidieron algunas semanas atrás. Veo a una mujer asiática y mayor en un banco, sola. Me acerco a ella y veo que tiene un libro en el regazo. La mujer tenía los ojos cerrados y el libro cae al suelo. Cojo el objeto y despierto a la mujer.
-Disculpe. Se le ha caído esto.
Me mira con ojos rasgados y pasa su vista a mi mano.
-Gracias, señor.
Le devuelvo el libro y veo en su contraportada el rostro de la mujer. Siento curiosidad y pregunto:
-¿Es usted la autora de este libro?
Me mira y sonríe.
-Sí, muchacho. No solo la autora, también la escritora.- su acento me dice que ha venido hace poco aquí- Me alegra que me haya reconocido.
Le sonrió y le hago una pequeña reverencia. Su sombrero negro de paja está medio caído de un lado así que se lo coloco.
Esta mujer me da un aire protector.
-Jonathan.- oigo que me llaman- Jonathan, ¿Dónde estás?
-Discúlpeme. He de irme.
Me sonríe y doy media vuelta.
Los árboles comienzan a perder el color, dentro de no mucho caerán las hojas, dando paso al otoño.
Veo a Irene al lado de uno de esos árboles, esperando mi llegada.
Su pelo rubio está suelto y se mueve al viento de verano. Los ojos azules me contemplan al caminar hasta ella.
Tiene veintiséis años, más o menos mi edad. Hace unos cinco años que llevamos saliendo y sigo mirándola de la misma forma.
Lleva unos shorts vaqueros de color oscuro y una camisa azul celeste. Le miro el cuello y veo el colgante que le regalé hace dos años en nuestro aniversario. Ella lee mucho y le encanta un libro llamado ‘Los Juegos Del Hambre’ así que le encargué al joyero el símbolo de la serie de libros. Un pequeño pajarito con una flecha en el pico rodeado de un aro.
-Ya estoy aquí.
Le digo. Mi pelo negro me da en los ojos. Creo que debería ir a la peluquería pronto.
Llego a donde está ella y nos abrazamos.
Empezamos a andar y llegamos al ayuntamiento en un periquete. El encargado, quien está detrás de una mampara de cristal trasparente, me grapa y sella los documentos para poder hacer mi negocio. Soy pintor y me encanta pintar al óleo la montaña. Vivimos en un pequeño pueblo en la falda de esta. Nos abriga del frío en invierno, y nos protege del viento abrasador en verano.
Sujeto los papeles con cariño contra mi pecho y salgo andando abrazado a Irene.
Me paso la tarde entera pintando la preciosa montaña. Un toque por aquí, otro por allá y el contorno ya está listo. Le agrego unos pajaritos en la parte de arriba. Cuando termino son ya las ocho menos cuarto de la tarde. Así que dejo los pinceles y el óleo en una mesita de cristal que tengo al lado.
Entro en casa y huelo la comida para la cena. Irene está preparando pasta. Al terminar vemos un poco la televisión y nos vamos a dormir.
Me despierto sobresaltado a las cuatro de la mañana. Intento conciliar el sueño, pero no quiere llegar a mí. Me levanto y voy a la cocina. Desde allí oigo un sonido muy fuerte. Creo saber perfectamente qué es. He visto muchas películas policiacas como para reconocer un disparo, este es demasiado nítido como para ser de la tele. Salgo despacio por la puerta principal y veo a veinte metros un cuerpo tirado en el suelo.
Sin pensarlo dos veces, me lanzo al exterior para ayudar a la persona que está tumbada boca abajo.
Al llegar hasta allí y darle la vuelta, bajo la pálida luz de la luna menguante reconozco a la escritora de la mañana anterior. Un golpe sacude mi cabeza y caigo sobre el charco de sangre, aún caliente. No siento nada a parte del dolor punzante en la sien izquierda. ¿Con qué me han dado? ¿Un martillo? Está claro que con algo muy duro, pero no lo bastante fuerte como para matarme.
Recupero la conciencia al cabo de media hora. Miro a mí alrededor y no veo a nadie. Me precipito hasta mi casa y marco el 112 Me atiende una chica que intenta tranquilizarme de cualquier modo. Al cuarto de hora llegan los agentes de policía.
Les explico lo sucedido, pero parecen no creerme por la cantidad de sangre. Todo se llena de curiosos y periodistas. Soy el único sospechoso.