23 de septiembre de 2012

cazadores de sombras 70


Clary entró y subió al ascensor. Sentía miedo de lo que podría suceder allí arriba. La máquina inició con su traqueteo y comenzó a subir. Al terminar el trayecto, las puertas se abrieron y ella salió al pasillo. No oía a nadie, así que fue a la biblioteca, allí encontró a todos, una cara de alivio pasaba por cada uno de ellos. Al verla entrar, Jace se puso en pie y la miró a los ojos por largo rato. Ella fue la que cortó la conexión de sus miradas bajando los ojos al suelo. En ese momento, oyó un zumbido, tal como una espada cortando el aire, y en  menos de una milésima, él estaba allí, abrazándola con todas sus fuerzas. Nunca antes sus brazos la habían rodeado de esa forma, sus extremidades superiores eran como rocas cálidas, agarrando sus hombros.
Los ojos de ella estaban cerrados, conteniendo las lágrimas de la emoción. Parecía que Jace no la iba a soltar nunca, hasta que Clary empezó a asfixiarse y a toser. Él aflojó el agarre, pero el abrazo seguía ahí. A Clary le empezaba a doler los hombros y tenía los brazos dormidos.
-Jace. Jace, tranquilo, ya suéltame, me haces daño.
Él la soltó a regañadientes y se puso enfrente de ella. Podía verse las perlas saliendo de sus ojos.
-Tranquilo.-continuó- Estoy bien, mírame, estoy bien.
La boca de él se curvó en una sonrisa.

19 de septiembre de 2012

cazadores de sombras publicacion 69


Llegaron a la puerta de la iglesia y Clary tembló bajo el ardiente sol de primavera.
-Alec,-empezó ella- adelántate y suaviza las cosas un poco, por favor.
El chico de ojos azules abrió la puerta y entró. Clary miraba ahora a Simón.
-Bueno. ¿Esperamos un rato aquí?
-Va, venga.
Se quedaron cinco minutos en las escaleras de la puerta, hablando de cómo le va vivir con Jordan, con Maia entrando y saliendo de la casa. De vez en cuando, Sión va a dormir algunas noches a la casa de su madre, si ella descubre que es un vampiro, como la primera vez, usa un poder propio de los vampiros, un glamour que la hace creer todo cuanto le dice Simón.
Clary se levantó y miró hacia la iglesia, luego dijo con nostalgia:
-Me gustaría que pudieras entrar, ¿Sabes Simón?
Pero eso no era posible, él era un vampiro y el instituto un lugar sagrado, si acaso podría entrar en el santuario del instituto, pero no serviría de nada.
-Adiós, Simón.
Se despide con un beso en la mejilla y una caricia desde la sien hasta la barbilla.
-Nos vemos pronto, Clary.

18 de septiembre de 2012

cazadores de sombras publicacion 68


Se cambiaba de forma lenta, para ganar tiempo. Al salir pone su mochila al hombro y camina. Simón la mira al pasar por el lado, sus pasos ya no son torpes, como antaño, ahora eran firmes, elegantes y ágiles.
-¿Ya?- pregunta Alec- ¿O tienes que hacer algo más?
-No, eso es todo. ¿Vamos, Simón?
Él estaba perdido en sus pensamientos y se sobresaltó.
-¿Qué? Eh, sí.
-Simón ¿Te encuentras bien?- dijo Clary- ¿Cuándo fue la última vez que bebiste sangre?
-Ummm el ¿Miércoles?
Clary lo miró asustada.
-¿La semana pasada?-Estuvo a punto de gritarle a su amigo- ¡Simón! Recuerda que es lo que pasó cuando no bebiste sangre.
‘Mordiste a Maureen’ pensó.
-Sí, ya. Clary,- siguió Simón- te estás desquitando conmigo. No te preocupes, Jace no te va a hacer nada.
-Sí, lo siento.
Cogieron sus cosas y se pusieron en marcha. El instituto no estaba lejos de la casa de Simón. Hacia un tiempo que se había mudado fuera de Brooklyn para estar más cerca de los cazadores de sombras. 

19 de agosto de 2012

cazadores de sombras publicacion 67


-Pues nos vamos ¿No?
-No, Simón, necesito un momento de tranquilidad antes de que llegue la tormenta.
-Con la tormenta-era Alec- ¿Te refieres a Jace?
Ella asintió con la cabeza.
-Bueno- dijo Simón- ¿Nos vamos a algún sitio?
Los dos cazadores de sombras lo miraron.
-Yo creo que debería cambiarme. Como Jace me vea con el equipo de combate puesto, me mata.
-Pues a tu casa, entonces.
-Clary ¿No crees que a tu madre le va a dar algo como te vea?
Alec tenía razón, así que fueron a la casa del vampiro. Ya que varias veces se había quedado a dormir con él y tenía ropa de repuesto allí.
Cogieron un taxi, ya que estaba un poco lejos del restaurante, casi a dos kilómetros.
La casa estaba vacía cuando llegaron, así que no tuvieron que dar explicaciones. La chica se metió en el baño y se cambió.
La camiseta naranja ya casi no le entraba, puesto que los hombros se habían ensanchado.
Unos pantalones vaqueros unos calcetines blancos y sus tenis verdes.

cazadores de sombras publicacion 67


-Pues nos vamos ¿No?
-No, Simón, necesito un momento de tranquilidad antes de que llegue la tormenta.
-Con la tormenta-era Alec- ¿Te refieres a Jace?
Ella asintió con la cabeza.
-Bueno- dijo Simón- ¿Nos vamos a algún sitio?
Los dos cazadores de sombras lo miraron.
-Yo creo que debería cambiarme. Como Jace me vea con el equipo de combate puesto, me mata.
-Pues a tu casa, entonces.
-Clary ¿No crees que a tu madre le va a dar algo como te vea?
Alec tenía razón, así que fueron a la casa del vampiro. Ya que varias veces se había quedado a dormir con él y tenía ropa de repuesto allí.
Cogieron un taxi, ya que estaba un poco lejos del restaurante, casi a dos kilómetros.
La casa estaba vacía cuando llegaron, así que no tuvieron que dar explicaciones. La chica se metió en el baño y se cambió.
La camiseta naranja ya casi no le entraba, puesto que los hombros se habían ensanchado.
Unos pantalones vaqueros unos calcetines blancos y sus tenis verdes.

18 de agosto de 2012

Dibujos

Aquí unos dibujos de nuestra administradora, Maia.





Algo me dice, que cuando ella vea que he puesto esto, me va a matar


15 de agosto de 2012

cazadores de sombras publicacion 66

-Entiendo
-Clary- era Alec- ¿Por qué viniste a por mí?
La joven se quedó con la boca abierta, sorprendida de la pregunta.
-Pues- empezó- supongo que era porque me sentía culpable de tu captura. Y porque eres mi amigo.
El chico bajó la cabeza, con los ojos agradecidos y una sonrisa en los labios.
-Gracias.
Se terminaron la comida y fueron a la casa de Clary, Alec le había preguntado que por qué no al Instituto. A lo que ella le contestó, que había robado varias armas y todo tenía que tranquilizarse.
-Pero... ¿Y Jace? ¿No crees que te seguirá?
-No, creé una runa en el cuarto, para que nada que hubiese dentro, mío, pudiera ser rastreado.
-¿Y mis cosas?
Ella se puso blanca como la nieve de enero.
-¡Maldición! Voy a llamar a Izzy, que no me echará la misma bronca por teléfono que Jace.
La joven cazadora de sombras no contestaba.
-Llama a Magnus.
Al cuarto timbre, el Gran Brujo De Brooklyn contestó.
-¿Aló?
-¡Magnus! Menos mal, ya estamos aquí, tenemos a Alec.
-Bien, porque los otros estaban a punto de salir en vuestra busca, les diré que estáis bien.
-Gracias, por cierto, tengo que decirte algo importante cuando nos veamos.
-De acuerdo. Chao.